La catedral de San Miguel se derrumba bajo un
rayo durante la noche de la Virgen del Carmen.
El cuerpo del alcalde es encontrado en el río,
atado con cuerdas de pescador y con los ojos
abiertos. Nadie sabe si fue asesinado o si se
suicidó, pero todos saben que el poder ya no
pertenece a los hombres de carne y hueso.
El hombre vuelve al pueblo después de diez años
en Lima. Lleva un maletín de cuero y un nombre
que nadie pronuncia en voz alta. Sus zapatos
están llenos de tierra andina y su ropa huele a
polvo de trenes. La gente lo mira como si fuera
un fantasma, pero él no siente frío ni miedo.
Solo siente la necesidad de encontrar a la mujer
que dejó atrás, antes de que el tiempo la
convirtiera en una leyenda.
La casa donde ella vivía está vacía, pero las
ventanas tienen cortinas de luto. En el fondo
del jardín, un árbol de manzano ha crecido hasta
tocar el cielo. Los niños del pueblo dicen que
cada año florece una flor roja que sangra cuando
alguien pasa cerca. El hombre no cree en magia,
pero cuando toca la flor, el viento se detiene y
el sol se pone en medio del día.
La policía le dice que no debe preguntar por la
mujer. Le entregan un formulario con una firma
que no reconoce y le advierten que el pueblo no
es seguro para los forasteros. El hombre no
escucha. Sigue las huellas de sus zapatos en la
tierra, hasta llegar a una cueva bajo el cerro.
Allí encuentra una oficina abandonada, con
archivos amontonados y un mapa antiguo que
muestra caminos que ya no existen.
Una mujer aparece detrás de él. No tiene nombre,
solo un reloj de bolsillo roto y una cicatriz en
la mejilla. Le pregunta si sabe quién es. Él le
dice que sí, pero ella niega con la cabeza. El
hombre siente que algo se rompe dentro de él,
como si hubiera llegado demasiado tarde. Pero
entonces ella le muestra una carta escrita en un
papel amarillento, firmada con la misma letra
que él usaba hace años.
El pueblo se prepara para la fiesta del Sol. Las
calles están llenas de globos y sonidos de
tambor. El hombre y la mujer caminan juntos, sin
hablar, mientras el sol se hunde en el horizonte.
Cuando la última luz desaparece, el hombre
siente que el peso de su pasado se levanta. La
mujer lo toma de la mano y lo lleva a un lugar
donde el tiempo no existe. Allí, bajo un cielo
sin estrellas, el hombre se da cuenta de que no
necesita un futuro para ser libre. Solo necesita
recordar quién fue.


